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jornadasEn noviembre de 2018 tendrán lugar las III Jornadas Técnicas de Bibliotecas en Andalucía, con dos ediciones, una en Dos Hermanas y otra en Granada, ambas organizadas por la Asociación Andaluza de Bibliotecarios en colaboración con la Dirección de Innovación Cultural y del Libro de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Este año el lema de las Jornadas es “Innovación y biblioteca: gamificación, makerspace y retorno de la inversión”, temas de rabiosa actualidad en nuestro ámbito, por lo que no debemos faltar.

Toda la información sobre el programa y la inscripción la encontraréis en el siguiente enlace https://www.aab.es/jornadas/iii-jornadas-t%C3%A9cnicas-de-bibliotecas/

 

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Reproducimos aquí, las palabras de Juan Sánchez Sánchez (exdirector de la Biblioteca de Castilla-La Mancha) en apoyo a la campaña de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios , pidiendo soluciones a las distintas Administraciones Públicas para dignificar la situación de los profesionales de las bibliotecas.

Madrugó Andalucía para dotarse de una legislación bibliotecaria para la región. El Parlamento de Andalucía aprobó la Ley 8/1983, de 3 de noviembre, de Bibliotecas, mediante la cual se establecieron los principios generales que habrían de regir la política bibliotecaria.

Y en los inicios del siglo XXI se aprobó una nueva Ley, que yo llamo de “segunda generación”: la Ley 16/2003, de 22 de diciembre, del Sistema Andaluz de Bibliotecas y Centros de Documentación. En la exposición de motivos de esta Ley se dice que  la aplicación  de la primera “ha permitido durante estos casi cuatro lustros modificar la realidad de los servicios bibliotecarios en Andalucía, al compás del cambio social y tecnológico que se ha ido produciendo”. Y el segundo párrafo de la nueva Ley resulta esperanzador: “Desde la promulgación de la citada Ley, la extensión de la educación formal y la generalización del acceso a los medios de comunicación han hecho de la cultura un concepto menos reverencial y más libre y, al propio tiempo, la sociedad andaluza ha incrementado su demanda en cuanto a calidad de vida y a la prestación de servicios. Las recientes tecnologías abren nuevas posibilidades para satisfacer tal demanda a través de los servicios bibliotecarios, poniendo al alcance de la mano el viejo deseo del Plan de María Moliner en la Segunda República Española: que cualquier ciudadano en cualquier lugar pueda disponer de cualquier registro cultural o de información.”

Pero no sería oro todo lo que relucía según los gobernantes y parlamentarios andaluces. Pues poco antes, en diciembre del año 2000, el Defensor del Pueblo Andaluz,  prestigiosa institución,  proclamó en un informe sobre las Bibliotecas Públicas Municipales de Andalucía el derecho de todos a acceder a la cultura. Lo hacía precisamente tomando como base el artículo 44.1 de la Constitución Española de 1978: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. Ese Informe Especial al Parlamento  fue un fuerte detonante sobre la situación de las bibliotecas públicas en Andalucía y, en general, en España y reflejaba dramáticamente la desigual situación de este servicio público, demasiadas veces todavía obsoleto y con precariedad de  personal, débiles presupuestos y colecciones y en muchos casos con falta de estabilidad y penetración social. El estudio se realizó en una franja de población (localidades de más de 5.000 habitantes) que tiene legalmente, por la Ley de Bases de Régimen Local, obligación de crear y mantener el servicio de biblioteca pública.

            La denuncia del Defensor del Pueblo Andaluz no encontró demasiado eco ni sirvió de estímulo para que desde Instituciones similares se luchase por resolver  este problema histórico en España.  Nos queda ese espléndido informe así como el historial de los debates y las estadísticas que sirvieron de base para ese informe único, que yo personalmente agradecí y agradezco.  En este enlace del Defensor del Pueblo podemos descargarnos el informe y acceder a toda la información.

http://www.defensordelpuebloandaluz.es/bibliotecas-publicas-municipales-el-derecho-de-todos-a-acceder-a-la-cultura

Dos décadas después, la Asociación Andaluza de Bibliotecarios inicia una campaña para concienciar a la sociedad y especialmente a las Administraciones Públicas de Andalucía sobre la precariedad laboral y el olvido del personal de Bibliotecas. Recuerda la Asociación que Las Bibliotecas garantizan el acceso público y sin discriminación alguna a la información (Objetivo de Desarrollo del Milenio de la Agenda 2030 de la ONU) y ayudan a la población a su uso y transformación en conocimiento. Un papel necesario y fundamental para la sociedad democrática actual. En ellas se interactúa, se aprende y se ejerce una función social importante, siendo en la mayoría de los casos único foco cultural de su municipio. A su cargo están bibliotecarias y bibliotecarios con contratos precarios y con cualificaciones profesionales inferiores a las funciones que desempeñan.” Y se dirigen especialmente a la Federación Andaluza de Municipios y Provincias y a los ayuntamientos de esta comunidad autónoma, pidiéndoles que se adhieran a las Recomendaciones para el personal de las bibliotecas de la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía, según el Artículo 26 de la Ley 16/2003….”

Imagino la cara de sorpresa de los políticos andaluces, felices y contentos por la legislación y los programas que tienen. Pero la realidad es otra. No pongo en duda la vitalidad de las bibliotecas andaluzas y desde luego conozco la entrega y la profesionalidad de los bibliotecarios y bibliotecarias de Andalucía. Pero la situación en la que desarrollan su labor no es envidiable. De hecho, los datos estadísticos reflejan nítidamente la triste situación bibliotecaria de Andalucía. Y la responsabilidad no es sólo de los ayuntamientos: la Junta de Andalucía y las Diputaciones Provinciales tienen buena parte de culpa en la situación de las bibliotecas públicas andaluzas.

Con una población de 8,3 millones de habitantes, Andalucía cuenta con 806 bibliotecas públicas y un número de visitas de 13,1 millones. Datos que deslumbran. Pero si analizamos al detalle la situación y, sobre todo, si la comparamos con otras regiones, el mundo se nos viene encima. Veamos algunos ejemplos: el gasto total conjunto de las Administraciones Públicas en las bibliotecas de Andalucía fue de 48,3 millones de euros. Ello significa que el gasto corriente por habitante era en ese año de 5,76 €, de los más bajos de España. El gasto medio en el conjunto de España fue de 9,45 € y sólo era más bajo que en Andalucía en Canarias (5,27 €) y Murcia (5,34. €). Las bibliotecas son servicios públicos y lógicamente necesitan recursos para actualizar la colección, realizar actividades, retribuciones del  personal…

Los datos relativos a la colección también son manifiestamente mejorables. Con un total de 10,6 millones de documentos (libros, audiovisuales, publicaciones periódicas…), la media por habitantes en Andalucía era sólo de 1,27, cuando la media española es de 1,85 documentos. Este dato sitúa a la comunidad andaluza en el tercer lugar por la cola, sólo mejor que Madrid (1,22) y Canarias (1,15). Pero lo más lamentable es que no se ve una evolución positiva: el gasto de adquisición bibliográfica por habitante, en 2015 era de sólo 0,15 €, el más bajo de todas las comunidades autónomas, cuando en 2011 era de 0,28 €. La media nacional es de 0,63 € por habitante.

Probablemente la falta de recursos está incidiendo en los bajos índices de socios de las bibliotecas andaluzas. Tienen tarjeta de socio sólo el 25,39% de la población, ocupando en este indicador Andalucía también los últimos lugares (el tercero por la cola). Con una media nacional del 36,23%, Andalucía sólo aventaja a  Canarias (17,98 %) y a  Cantabria  (22,16 %).

En cuanto a espacios, si cogemos el indicador “Superficie útil bibliotecaria (m²) por 1.000 habitantes”, con una   media nacional de 34,  Andalucía  está también en el furgón de cola, con 26  m2, sólo por delante de Canarias (21 m2) y  Baleares (22 m2)

Un poco mejor parada sale Andalucía en el indicador “Actividades organizadas por las bibliotecas por 1.000 habitantes”. Con una media nacional de 4,64 Andalucía figura con 3,88, por delante de las siguientes comunidades: Canarias (1,65),  La rioja (2,15),  Murcia (2,25), Madrid (2,26),   País vasco (2,45), Baleares (2,57) y  Cantabria (2,87). Pero desde luego muy lejos de las bibliotecas de Castilla-La Mancha, que tienen el indicador más alto de España  (17,16   actividades por 1.000 habitantes).

Y llegamos a la encrucijada: el personal. La estadística de 2015 recoge que en las bibliotecas públicas de Andalucía trabajan 1.783, con la siguiente distribución: profesionales 355, auxiliares 927, personal especializado 92 y otro personal 409). Pero si hacemos este dato equivalente en Personal ETC  (jornada completa) se rebaja a 1.465 trabajadores. No voy ahora a realizar un estudio ni a compararlo con las recomendaciones de la Ley de Bibliotecas de 2003, pero es evidente, que como en la mayoría de las regiones, se utiliza a personal altamente cualificado con un contrato de inferior categoría, incluso en las bibliotecas en las que es el único bibliotecario. Hay otro dato muy significativo: Mientras que la media nacional de habitantes por trabajador ETC es de 4.365, en Andalucía hay un trabajador ETC por cada 5.723 habitantes, figurando de nuevo en el tercer lugar por la cola de todas las comunidades autónomas. Sólo Baleares, con 6.056, y Canarias, con 6.332 tienen peor indicador que Andalucía.

                No entro a analizar las condiciones profesionales de buena parte de estos trabajadores, que sé que en muchísimos casos son muy deficientes, pero lo que está claro es que hay que afrontar de una vez esta situación. El personal es el verdadero corazón de una biblioteca pública, junto con los usuarios; pero para realizar su trabajo no sólo requiere recursos: también precisa de una situación que le permita desarrollar su actividad en unas condiciones que le muestren que la comunidad local valora su trabajo y le trata con la dignidad que indican las legislaciones y precisa este servicio público esencial que es una biblioteca.

            Puede consultarse la estadística  Las bibliotecas españolas en cifras, en el enlace:

http://www.mecd.gob.es/cultura/areas/bibliotecas/mc/ebp/portada.html

            ¿Qué ocurre en las bibliotecas públicas de Andalucía? Los datos son preocupantes y reflejan que la política bibliotecaria de la Junta de Andalucía no está siendo la adecuada y que las palabras que utilizaron en la introducción de la Ley de Bibliotecas, con esa magnífica alusión a María Moliner, no se compadecen con la realidad. Pero, con ser esta realidad preocupante, no puedo olvidarme de los dos centenares de municipios andaluces que no tienen biblioteca y que tampoco reciben los servicios de un bibliobús. Son 211.985 habitantes que carecen de servicios bibliotecarios y que, consiguientemente, no tienen acceso a un derecho de tenemos todos los españoles.”

MANIFIESTO DEL DÍA DEL LIBRO.El 23 de abril celebramos como cada año el Día Internacional del Libro. Es una  conmemoración celebrada a nivel mundial, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

Se eligió este día por coincidir con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro desde el año 1996.

En 2001 a iniciativa de la UNESCO se nombró a Madrid Capital Mundial del Libro. Desde entonces cada 23 de abril, diferentes ciudades del mundo han ido acogiendo este honor, realizando durante el año actividades culturales relacionadas con los libros. En 2018 Atenas es la ciudad elegida como Capital Mundial del Libro.

Cartel_Día del Libro_ 2018Este año, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través del Centro Andaluz de las Letras, celebra el 23 de abril el Día Internacional del Libro con un programa de actividades que gira en torno a al poeta cordobés Pablo García Baena, designado como autor del año por “su profunda renovación en la lírica andaluza a partir de su propia tradición poética en la que el barroco dialoga con la modernidad. Fue fundador del grupo “Cántico”, que dio sus primeros pasos hace setenta años, estableciendo un claro vínculo con la Generación del 27 y,  muy especialmente, con Luis Cernuda”.

El Centro Andaluz de las Letras ha editado 2.000 ejemplares de la antología Un navío cargado de palomas y especias, con una selección de textos de toda la producción literaria de Pablo García Baena, elaborada por el poeta Guillermo Carnero. La publicación, que recoge 40 poemas de sus nueve libros publicados, está disponible en formato digital y puede descargarse gratuitamente a través de la web del CAL o pinchando en el siguiente enlace ANTOLOGÍA  como medida para facilitar el acceso a las lectoras y lectores que deseen acercarse a la poesía de García Baena.
Asimismo, en cada una de las provincias se rendirá homenaje el 23 de abril a la poesía de Pablo García Baena en un acto que se iniciará con la lectura del Manifiesto a favor de la Lectura, elaborado por la poeta Juana Castro y bajo el titulo El vicio más rentable, que este año elogia el placer de la lectura y describe los beneficios de leer un libro.

¡¡¡Te invitamos a disfrutar del #DíadelLibro leyendo!!!

bebeEl Parlamento y el Consejo de la UE, han declarado 2018 como el Año del Patrimonio Cultural en Europa, oportunidad extraordinaria para visibilizar el trabajo que desarrollan nuestras bibliotecas como lugares de encuentro y comunicación en torno al libro que además protegen, preservan y comparten manuscritos de toda epoca, desde las historias clásicas hasta los materiales producidos en la era digital.
La IFLAFederación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, ha redactado un breve informe en el que se esbozan algunas pautas e ideas para participar activamente en esta celebración a lo largo de todo el año.
Aquí tenéis algunas sugerencias para realizar en 2018:
1 – Sumarse a las actividades generales que se están desarrollando en cada país. Existe una extensa lista de propuestas que se llevarán a cabo en todos los rincones de la Unión Europea, algunas de las cuales serás específicas para bibliotecas. Puedes encontrar un catálogo de ideas en este enlace que divide las sugerencias por nacionalidad.
2 – Kit de materiales exclusivos. La Unión Europea ofrece una gama de herramientas para promover esta celebración que pueden usarse en las bibliotecas para llamar la atención sobre todo lo que está sucediendo y para fomentar sus propios eventos relacionados.
3 – Ponerse en contacto con el Coordinador Local para identificar oportunidades. Cada pais ha designado un Coordinador Nacional para implementar el Año del Patrimonio Cultural en su zona. En este listado de websites encontrarás, además de estos datos, algunas explicaciones sobre la financiación disponible al respecto.
4 – Celebrar tu propio evento exclusivo. Identificar la propuesta siguiendo las reglas creadas para todas las bibliotecas que diseñarán actividades, utilizando la etiqueta European Year (logo, eslogan, hashtag…); e incluyéndola en la web y en los perfiles en redes sociales. Aquí puedes encontrar un “manual de instrucciones” al respecto.
5 – Solicitar apoyo. Existen variadas posibilidades de financiación a través de la plataforma UE Creative Europe, además de otras iniciativas como Europeana EdTech Challenge 2018
Puedes ampliar información sobre este y otros aspectos del Año Europeo del Patrimonio Cultural en su web oficial y en la página habilitada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Fuente: Canal Lector

Os dejamos el enlace al Blog “Blogueando entre libros”, donde aparecen relacionados los Blogs de las Bibliotecas Escolares de la Provincia de Huelva. Interesante recurso para todos.Resultado de imagen de blogueando entre libros

Día Internacional del Libro Infantil 2018El 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Inantil. Esta fecha se conmemora desde 1967, en homenaje a la fecha del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. Esta celebración, propuesta por el IBBY promueve la celebración de este Día con el fin de promocionar los buenos libros infantiles y juveniles y la lectura entre los más jóvenes.

Cada año, una sección nacional del IBBY tiene la oportunidad de ser la patrocinadora internacional del Día del Libro Infantil y selecciona un escritor representativo y a un reconocido ilustrador de su país para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños del mundo y el cartel que se distribuye por todo el mundo, y se promueva la celebración en las bibliotecas, centros escolares, librerías, etc.

Este año le corresponde a la sección de Letonia, que difunde el mensaje de la escritora Inese Zandere (1958) y el cartel del ilustrador Reinis Petersons (1982).

A continuación te ofrecemos la traducción del mensaje al castellano publicado en la web de la OEPLI.

Los libros hacen grande lo más pequeño

Las personas tienden al ritmo y a la regularidad, de la misma forma que la energía magnética organiza las virutas de metal en un experimento de física, de la misma forma que un copo de nieve crea cristales a partir de agua. Ya sea en un cuento de hadas o en un poema, a los niños les gusta la repetición, los refranes y los motivos universales porque pueden reconocerse una y otra vez; dan regularidad a un texto. El mundo adquiere un orden precioso. Aún recuerdo que de niña luchaba conmigo misma por defender la justicia y la simetría, la igualdad de derechos para la izquierda y la derecha: si tamborileaba con los dedos una melodía sobre la mesa, contaba cuántas veces debía golpear con cada dedo para que los demás no se sintieran ofendidos. Solía aplaudir dando una palmada con la mano derecha sobre la izquierda, pero pensé que eso no era justo y aprendí a hacerlo al contrario, con la izquierda sobre la derecha. Por supuesto, este afán instintivo de equilibrio resulta gracioso, pero lo que muestra es la necesidad de evitar que el mundo llegara a ser asimétrico. Tenía la sensación de ser la única responsable de todo su equilibrio.

La inclinación de los niños hacia los poemas y las historias surge, igualmente, de su necesidad de llevar regularidad al caos del mundo. Desde la indeterminación todo tiende hacia un orden. Las canciones infantiles, las canciones populares, los juegos, los cuentos de hadas, la poesía… son formas de existencia rítmicamente organizadas que ayudan a los más pequeños a estructurar su presencia en el gran caos. Crean la conciencia instintiva de que el orden en el mundo es posible y que todas las personas tienen en él un sitio único. Todo fluye hacia este objetivo: la organización rítmica del texto, las series de letras y el diseño de la página, la impresión del libro como un todo bien estructurado. La grandeza se revela en lo más pequeño y le damos forma en los libros infantiles, incluso cuando no estamos pensando en Dios o en los fractales. Un libro infantil es una fuerza milagrosa que promueve el enorme deseo de los pequeños y su capacidad de ser. Promueve su coraje para vivir.

En un libro, los pequeños siempre son grandes, de manera instantánea y no solo cuando llegan a adultos. Un libro es un misterio en el que se encuentra algo que no se buscaba o que no estaba al alcance de alguien. Lo que no pueden comprender lectores de una cierta edad permanece en su conciencia como una impronta y continúa actuando aun cuando no lo entiendan completamente. Un libro ilustrado puede funcionar como un cofre del tesoro de sabiduría y cultura incluso para los adultos, igual que los niños pueden leer un libro destinado a adultos y encontrar su propia historia, un indicio sobre sus vidas incipientes. El contexto cultural modela a las personas, estableciendo las bases para las impresiones que llegarán en el futuro, así como para las experiencias más difíciles a las que tendrán que sobrevivir sin dejar de ser íntegros.

Un libro infantil representa el respeto por la grandeza de lo más pequeño. Representa un mundo que se crea de nuevo una y otra vez, una seriedad lúdica y preciosa, sin la que todo, incluida la literatura infantil, es simplemente un trabajo muy pesado y vacío.

(Texto original: Inese Zandere. Ilustración: Reinis Pētersons. Traducción: Attesor traducciones)

 

 

Nos vamos de vacaciones unos días, pero queremos aprovechar para  desearos, desde Huelva, lo mejor para 2018. Os felicitamos con los árboles navideños de nuestros compañeros de las Bibliotecas de La Puebla de Guzmán, Isla Cristina y La Palma del Condado

Felices Fiestas, Felices libros

felices fiestas

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