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Se aproxima la fecha en la que desde 1997 celebramos el Día de la Biblioteca, como homenaje y reconocimiento a la labor que desempeñamos los bibliotecarios. Es una iniciativa de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y con el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, que fue incendiada en 1992 durante el conflicto balcánico.

Cartel Día de la BibliotecaAdemás, se pretende concienciar a nuestra sociedad de la importancia de la lectura, especialmente entre los niños y jóvenes, y a su vez, agradecer y poner en valor la extraordinaria labor de los bibliotecarios y bibliotecarias.

La Asociación Española de Amigos del Libro infantil y Juvenil pretende ser la mediadora entre la biblioteca pública, la escuela, el hospital, la universidad, las diferentes administraciones y los ciudadanos, además de reivindicar la figura del bibliotecario como motor cultural en la sociedad.

En el Día de la Biblioteca se quiere reivindicar el papel de las bibliotecas como instituciones culturales básicas e imprescindibles, y como centros de proximidad a la ciudadanía y de espacio de socialización y de intercambio de ideas, que busca facilitar el acceso a la información y al conocimiento a todos y todas sin exclusiones. Darnos a conocer como el espacio público del conocimiento, libre y gratuito, que cada vez es más necesario dentro del nuevo entorno digital porque busca reducir la brecha entre ricos y pobres en información.

Cada año se encarga a un escritor y a un ilustrador, ambos de reconocido prestigio, la redacción del pregón y el diseño del cartel que se difunde entre todas las bibliotecas de España, asociados e interesados.

El pregón de este año es obra del escritor Gonzalo Moure (Premio Cervantes Chico 2017), y el cartel ha sido realizado por el ilustrador Alfonso Zapico, Premio Nacional de Cómic en 2012.

El pregón es el siguiente:

Pregón
EL DÍA DE LA LUZ

Vengo del desierto del Sáhara, de inaugurar una biblioteca. Está en Dajla, el más alejado, el más olvidado de los cinco campamentos de refugiados saharauis. Es la cuarta biblioteca que construimos, y es preciosa. En el centro hemos plantado árboles, para que los niños y los jóvenes del Sáhara puedan experimentar el gozo de sentarse a su sombra a leer un libro. No queremos que esa biblioteca sea ningún “templo de silencio”, sino más bien un espacio para del sonido, para el ruido. Una biblioteca que ya es el lugar más hermoso del campamento. Un espacio para desear ir a buscar lectura, pero también amistad, sueños compartidos. Incluso amor. Un lugar en el que enamorarse mirando unos ojos por encima de un libro. Porque al fin y al cabo, la biblioteca es el lugar en el que se descubre al otro, de papel o de carne.
En una película inolvidable, la mejor película de ciencia ficción de la historia, 2001, una odisea del espacio, aparece un monolito cada vez que el hombre se dispone a dar un salto cualitativo. Kubrick, su director, debería haber puesto un libro en su lugar. Porque han sido los libros los que han marcado el ritmo de los cambios del ser humano. Porque el libro es el laboratorio del hombre, el lugar en el que se experimenta con emociones, descubrimientos, utopías, apuestas. Somos lo que somos porque hemos pensado y escrito sobre cómo ser y sobre cómo no ser. Y seremos lo que pensemos, lo que piensen y escriban las próximas generaciones.
Así que una biblioteca no es solo un lugar en el que invitar a leer, sino también, o por eso, un lugar en el que invitar a escribir. Las bibliotecas del siglo XXI son, pueden ser, tienen que ser el semillero de nuevas novelas, nuevos monolitos, mojones de nuestro futuro. Si el siglo XX fue sin duda el siglo de la lectura, el siglo XXI puede llegar a ser el siglo de la escritura, ya lo está siendo.
Por todo eso construimos bibliotecas en los campamentos del desierto. Porque no son solo para los saharauis. Las paga nuestra sociedad civil, mediante socios adultos, y mediante actividades solidarias en colegios, institutos y bibliotecas. Y los alumnos y lectores que las sufragan se hacen conscientes de lo extraordinario que es tener una biblioteca, aprenden a valorar la suya, a defenderla. Cada biblioteca del desierto tiene detrás a miles de niños, jóvenes y adultos que la han hecho posible con su pequeño esfuerzo. Sumando. Cada lector saharaui tiene a su lado a miles de lectores, más conscientes de la importancia de una biblioteca, porque con su trabajo se ha construido una, en un clima y un lugar tan hostil.
Piensa en tu biblioteca. Hubo un día en el que esa biblioteca no existía. Alguien la soñó, luchó por ella, la llenó de libros y también de sueños. Hazte del equipo de ese alguien que la hizo posible, lucha por un mundo en el que no haya un ser humano que no tenga cerca una biblioteca, o un amoroso bibliobús. Que no haya un solo niño, joven o adulto, que no roce la mano de una bibliotecaria que le aconseje, que le oriente en el laberinto. Que es lo mismo que decir que no haya un solo ser humano conectado a lo que fue, lo que es y lo que será.
En tu mano hay millones de manos, estrechando la tuya, acompañándote en el camino. Tiernas o callosas, pequeñas o grandes. En el libro que te espera en la mesilla de noche o junto al sofá, hay millones de libros. Ingenuos o complejos, humildes o lujosos. Pero todo preciosos. Conectados todos por un invisible hilo de plata que une mano con mano, estantería con estantería, un hilo inacabable y luminoso. Inacabable, y así sea. Hoy es el Día de la Biblioteca, que es lo mismo que decir El día de la Luz.
Feliz día, feliz siglo. “
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encuentrohuelvaEl próximo martes 9 de octubre tendrá lugar en Isla Cristina el  XX Encuentro Provincial de Bibliotecas de Huelva, bajo el lema “La Gamificación: las bibliotecas mueven ficha“. La elección de la sede se ha hecho porque se conmemora la celebración del centenario de la puesta en marcha de la biblioteca isleña.

La elección del tema central de este Encuentro, la Gamificación, está justificada por la importancia que está adquiriendo en los últimos años la aplicación del uso del juego tanto como técnica de aprendizaje como elemento para promocionar los hábitos de lectura en las bibliotecas, fidelizar usuarios e involucrar a las personas en los proceso de aprendizaje y creación colaborativa. Resultados más que probados en el campo empresarial y en la comunidad educativa nos llevan a experimentar en nuestras bibliotecas aprovechando los juegos tradicionales junto con los juegos digitales y las nuevas tecnologías para llegar a todos los sectores de la población.

La aplicación de la Gamificación en las bibliotecas reportará una mayor colaboración entre los usuarios y una mayor interacción y participación de los usuarios con respecto a la biblioteca, convirtiendo los servicios y actividades en recursos más atractivos y favoreciendo un mayor uso de las bibliotecas, con el objetivo final de convertir nuestros centros en lugares de ocio, aprendizaje y creación colaborativa.

La ponente será Ana Ordás García, cuya trayectoria profesional en el campo del marketing on line y como docente de cursos enfocados a la aplicación de los juegos en las bibliotecas, la avalan como un referente a nivel nacional en el ámbito de la Gamificación.

Hemos contado con la colaboración de diversas empresas del sector bibliotecario como son Libnova, Hermex, Metalundia, Odilo, entre otras.

Podéis consultar el Programa del Encuentro

 

jornadasEn noviembre de 2018 tendrán lugar las III Jornadas Técnicas de Bibliotecas en Andalucía, con dos ediciones, una en Dos Hermanas y otra en Granada, ambas organizadas por la Asociación Andaluza de Bibliotecarios en colaboración con la Dirección de Innovación Cultural y del Libro de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Este año el lema de las Jornadas es “Innovación y biblioteca: gamificación, makerspace y retorno de la inversión”, temas de rabiosa actualidad en nuestro ámbito, por lo que no debemos faltar.

Toda la información sobre el programa y la inscripción la encontraréis en el siguiente enlace https://www.aab.es/jornadas/iii-jornadas-t%C3%A9cnicas-de-bibliotecas/

 

Reproducimos aquí, las palabras de Juan Sánchez Sánchez (exdirector de la Biblioteca de Castilla-La Mancha) en apoyo a la campaña de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios , pidiendo soluciones a las distintas Administraciones Públicas para dignificar la situación de los profesionales de las bibliotecas.

Madrugó Andalucía para dotarse de una legislación bibliotecaria para la región. El Parlamento de Andalucía aprobó la Ley 8/1983, de 3 de noviembre, de Bibliotecas, mediante la cual se establecieron los principios generales que habrían de regir la política bibliotecaria.

Y en los inicios del siglo XXI se aprobó una nueva Ley, que yo llamo de “segunda generación”: la Ley 16/2003, de 22 de diciembre, del Sistema Andaluz de Bibliotecas y Centros de Documentación. En la exposición de motivos de esta Ley se dice que  la aplicación  de la primera “ha permitido durante estos casi cuatro lustros modificar la realidad de los servicios bibliotecarios en Andalucía, al compás del cambio social y tecnológico que se ha ido produciendo”. Y el segundo párrafo de la nueva Ley resulta esperanzador: “Desde la promulgación de la citada Ley, la extensión de la educación formal y la generalización del acceso a los medios de comunicación han hecho de la cultura un concepto menos reverencial y más libre y, al propio tiempo, la sociedad andaluza ha incrementado su demanda en cuanto a calidad de vida y a la prestación de servicios. Las recientes tecnologías abren nuevas posibilidades para satisfacer tal demanda a través de los servicios bibliotecarios, poniendo al alcance de la mano el viejo deseo del Plan de María Moliner en la Segunda República Española: que cualquier ciudadano en cualquier lugar pueda disponer de cualquier registro cultural o de información.”

Pero no sería oro todo lo que relucía según los gobernantes y parlamentarios andaluces. Pues poco antes, en diciembre del año 2000, el Defensor del Pueblo Andaluz,  prestigiosa institución,  proclamó en un informe sobre las Bibliotecas Públicas Municipales de Andalucía el derecho de todos a acceder a la cultura. Lo hacía precisamente tomando como base el artículo 44.1 de la Constitución Española de 1978: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. Ese Informe Especial al Parlamento  fue un fuerte detonante sobre la situación de las bibliotecas públicas en Andalucía y, en general, en España y reflejaba dramáticamente la desigual situación de este servicio público, demasiadas veces todavía obsoleto y con precariedad de  personal, débiles presupuestos y colecciones y en muchos casos con falta de estabilidad y penetración social. El estudio se realizó en una franja de población (localidades de más de 5.000 habitantes) que tiene legalmente, por la Ley de Bases de Régimen Local, obligación de crear y mantener el servicio de biblioteca pública.

            La denuncia del Defensor del Pueblo Andaluz no encontró demasiado eco ni sirvió de estímulo para que desde Instituciones similares se luchase por resolver  este problema histórico en España.  Nos queda ese espléndido informe así como el historial de los debates y las estadísticas que sirvieron de base para ese informe único, que yo personalmente agradecí y agradezco.  En este enlace del Defensor del Pueblo podemos descargarnos el informe y acceder a toda la información.

http://www.defensordelpuebloandaluz.es/bibliotecas-publicas-municipales-el-derecho-de-todos-a-acceder-a-la-cultura

Dos décadas después, la Asociación Andaluza de Bibliotecarios inicia una campaña para concienciar a la sociedad y especialmente a las Administraciones Públicas de Andalucía sobre la precariedad laboral y el olvido del personal de Bibliotecas. Recuerda la Asociación que Las Bibliotecas garantizan el acceso público y sin discriminación alguna a la información (Objetivo de Desarrollo del Milenio de la Agenda 2030 de la ONU) y ayudan a la población a su uso y transformación en conocimiento. Un papel necesario y fundamental para la sociedad democrática actual. En ellas se interactúa, se aprende y se ejerce una función social importante, siendo en la mayoría de los casos único foco cultural de su municipio. A su cargo están bibliotecarias y bibliotecarios con contratos precarios y con cualificaciones profesionales inferiores a las funciones que desempeñan.” Y se dirigen especialmente a la Federación Andaluza de Municipios y Provincias y a los ayuntamientos de esta comunidad autónoma, pidiéndoles que se adhieran a las Recomendaciones para el personal de las bibliotecas de la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía, según el Artículo 26 de la Ley 16/2003….”

Imagino la cara de sorpresa de los políticos andaluces, felices y contentos por la legislación y los programas que tienen. Pero la realidad es otra. No pongo en duda la vitalidad de las bibliotecas andaluzas y desde luego conozco la entrega y la profesionalidad de los bibliotecarios y bibliotecarias de Andalucía. Pero la situación en la que desarrollan su labor no es envidiable. De hecho, los datos estadísticos reflejan nítidamente la triste situación bibliotecaria de Andalucía. Y la responsabilidad no es sólo de los ayuntamientos: la Junta de Andalucía y las Diputaciones Provinciales tienen buena parte de culpa en la situación de las bibliotecas públicas andaluzas.

Con una población de 8,3 millones de habitantes, Andalucía cuenta con 806 bibliotecas públicas y un número de visitas de 13,1 millones. Datos que deslumbran. Pero si analizamos al detalle la situación y, sobre todo, si la comparamos con otras regiones, el mundo se nos viene encima. Veamos algunos ejemplos: el gasto total conjunto de las Administraciones Públicas en las bibliotecas de Andalucía fue de 48,3 millones de euros. Ello significa que el gasto corriente por habitante era en ese año de 5,76 €, de los más bajos de España. El gasto medio en el conjunto de España fue de 9,45 € y sólo era más bajo que en Andalucía en Canarias (5,27 €) y Murcia (5,34. €). Las bibliotecas son servicios públicos y lógicamente necesitan recursos para actualizar la colección, realizar actividades, retribuciones del  personal…

Los datos relativos a la colección también son manifiestamente mejorables. Con un total de 10,6 millones de documentos (libros, audiovisuales, publicaciones periódicas…), la media por habitantes en Andalucía era sólo de 1,27, cuando la media española es de 1,85 documentos. Este dato sitúa a la comunidad andaluza en el tercer lugar por la cola, sólo mejor que Madrid (1,22) y Canarias (1,15). Pero lo más lamentable es que no se ve una evolución positiva: el gasto de adquisición bibliográfica por habitante, en 2015 era de sólo 0,15 €, el más bajo de todas las comunidades autónomas, cuando en 2011 era de 0,28 €. La media nacional es de 0,63 € por habitante.

Probablemente la falta de recursos está incidiendo en los bajos índices de socios de las bibliotecas andaluzas. Tienen tarjeta de socio sólo el 25,39% de la población, ocupando en este indicador Andalucía también los últimos lugares (el tercero por la cola). Con una media nacional del 36,23%, Andalucía sólo aventaja a  Canarias (17,98 %) y a  Cantabria  (22,16 %).

En cuanto a espacios, si cogemos el indicador “Superficie útil bibliotecaria (m²) por 1.000 habitantes”, con una   media nacional de 34,  Andalucía  está también en el furgón de cola, con 26  m2, sólo por delante de Canarias (21 m2) y  Baleares (22 m2)

Un poco mejor parada sale Andalucía en el indicador “Actividades organizadas por las bibliotecas por 1.000 habitantes”. Con una media nacional de 4,64 Andalucía figura con 3,88, por delante de las siguientes comunidades: Canarias (1,65),  La rioja (2,15),  Murcia (2,25), Madrid (2,26),   País vasco (2,45), Baleares (2,57) y  Cantabria (2,87). Pero desde luego muy lejos de las bibliotecas de Castilla-La Mancha, que tienen el indicador más alto de España  (17,16   actividades por 1.000 habitantes).

Y llegamos a la encrucijada: el personal. La estadística de 2015 recoge que en las bibliotecas públicas de Andalucía trabajan 1.783, con la siguiente distribución: profesionales 355, auxiliares 927, personal especializado 92 y otro personal 409). Pero si hacemos este dato equivalente en Personal ETC  (jornada completa) se rebaja a 1.465 trabajadores. No voy ahora a realizar un estudio ni a compararlo con las recomendaciones de la Ley de Bibliotecas de 2003, pero es evidente, que como en la mayoría de las regiones, se utiliza a personal altamente cualificado con un contrato de inferior categoría, incluso en las bibliotecas en las que es el único bibliotecario. Hay otro dato muy significativo: Mientras que la media nacional de habitantes por trabajador ETC es de 4.365, en Andalucía hay un trabajador ETC por cada 5.723 habitantes, figurando de nuevo en el tercer lugar por la cola de todas las comunidades autónomas. Sólo Baleares, con 6.056, y Canarias, con 6.332 tienen peor indicador que Andalucía.

                No entro a analizar las condiciones profesionales de buena parte de estos trabajadores, que sé que en muchísimos casos son muy deficientes, pero lo que está claro es que hay que afrontar de una vez esta situación. El personal es el verdadero corazón de una biblioteca pública, junto con los usuarios; pero para realizar su trabajo no sólo requiere recursos: también precisa de una situación que le permita desarrollar su actividad en unas condiciones que le muestren que la comunidad local valora su trabajo y le trata con la dignidad que indican las legislaciones y precisa este servicio público esencial que es una biblioteca.

            Puede consultarse la estadística  Las bibliotecas españolas en cifras, en el enlace:

http://www.mecd.gob.es/cultura/areas/bibliotecas/mc/ebp/portada.html

            ¿Qué ocurre en las bibliotecas públicas de Andalucía? Los datos son preocupantes y reflejan que la política bibliotecaria de la Junta de Andalucía no está siendo la adecuada y que las palabras que utilizaron en la introducción de la Ley de Bibliotecas, con esa magnífica alusión a María Moliner, no se compadecen con la realidad. Pero, con ser esta realidad preocupante, no puedo olvidarme de los dos centenares de municipios andaluces que no tienen biblioteca y que tampoco reciben los servicios de un bibliobús. Son 211.985 habitantes que carecen de servicios bibliotecarios y que, consiguientemente, no tienen acceso a un derecho de tenemos todos los españoles.”

MANIFIESTO DEL DÍA DEL LIBRO.El 23 de abril celebramos como cada año el Día Internacional del Libro. Es una  conmemoración celebrada a nivel mundial, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

Se eligió este día por coincidir con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro desde el año 1996.

En 2001 a iniciativa de la UNESCO se nombró a Madrid Capital Mundial del Libro. Desde entonces cada 23 de abril, diferentes ciudades del mundo han ido acogiendo este honor, realizando durante el año actividades culturales relacionadas con los libros. En 2018 Atenas es la ciudad elegida como Capital Mundial del Libro.

Cartel_Día del Libro_ 2018Este año, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través del Centro Andaluz de las Letras, celebra el 23 de abril el Día Internacional del Libro con un programa de actividades que gira en torno a al poeta cordobés Pablo García Baena, designado como autor del año por “su profunda renovación en la lírica andaluza a partir de su propia tradición poética en la que el barroco dialoga con la modernidad. Fue fundador del grupo “Cántico”, que dio sus primeros pasos hace setenta años, estableciendo un claro vínculo con la Generación del 27 y,  muy especialmente, con Luis Cernuda”.

El Centro Andaluz de las Letras ha editado 2.000 ejemplares de la antología Un navío cargado de palomas y especias, con una selección de textos de toda la producción literaria de Pablo García Baena, elaborada por el poeta Guillermo Carnero. La publicación, que recoge 40 poemas de sus nueve libros publicados, está disponible en formato digital y puede descargarse gratuitamente a través de la web del CAL o pinchando en el siguiente enlace ANTOLOGÍA  como medida para facilitar el acceso a las lectoras y lectores que deseen acercarse a la poesía de García Baena.
Asimismo, en cada una de las provincias se rendirá homenaje el 23 de abril a la poesía de Pablo García Baena en un acto que se iniciará con la lectura del Manifiesto a favor de la Lectura, elaborado por la poeta Juana Castro y bajo el titulo El vicio más rentable, que este año elogia el placer de la lectura y describe los beneficios de leer un libro.

¡¡¡Te invitamos a disfrutar del #DíadelLibro leyendo!!!

bebeEl Parlamento y el Consejo de la UE, han declarado 2018 como el Año del Patrimonio Cultural en Europa, oportunidad extraordinaria para visibilizar el trabajo que desarrollan nuestras bibliotecas como lugares de encuentro y comunicación en torno al libro que además protegen, preservan y comparten manuscritos de toda epoca, desde las historias clásicas hasta los materiales producidos en la era digital.
La IFLAFederación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, ha redactado un breve informe en el que se esbozan algunas pautas e ideas para participar activamente en esta celebración a lo largo de todo el año.
Aquí tenéis algunas sugerencias para realizar en 2018:
1 – Sumarse a las actividades generales que se están desarrollando en cada país. Existe una extensa lista de propuestas que se llevarán a cabo en todos los rincones de la Unión Europea, algunas de las cuales serás específicas para bibliotecas. Puedes encontrar un catálogo de ideas en este enlace que divide las sugerencias por nacionalidad.
2 – Kit de materiales exclusivos. La Unión Europea ofrece una gama de herramientas para promover esta celebración que pueden usarse en las bibliotecas para llamar la atención sobre todo lo que está sucediendo y para fomentar sus propios eventos relacionados.
3 – Ponerse en contacto con el Coordinador Local para identificar oportunidades. Cada pais ha designado un Coordinador Nacional para implementar el Año del Patrimonio Cultural en su zona. En este listado de websites encontrarás, además de estos datos, algunas explicaciones sobre la financiación disponible al respecto.
4 – Celebrar tu propio evento exclusivo. Identificar la propuesta siguiendo las reglas creadas para todas las bibliotecas que diseñarán actividades, utilizando la etiqueta European Year (logo, eslogan, hashtag…); e incluyéndola en la web y en los perfiles en redes sociales. Aquí puedes encontrar un “manual de instrucciones” al respecto.
5 – Solicitar apoyo. Existen variadas posibilidades de financiación a través de la plataforma UE Creative Europe, además de otras iniciativas como Europeana EdTech Challenge 2018
Puedes ampliar información sobre este y otros aspectos del Año Europeo del Patrimonio Cultural en su web oficial y en la página habilitada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Fuente: Canal Lector

Os dejamos el enlace al Blog “Blogueando entre libros”, donde aparecen relacionados los Blogs de las Bibliotecas Escolares de la Provincia de Huelva. Interesante recurso para todos.Resultado de imagen de blogueando entre libros

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